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Niños bien hidratados, sobre todo en verano

  • 21 agosto 2017

Hidratarse bien es indispensable tanto para adultos como para niños, pero en verano, que beban la suficiente agua es todavía más importante. Prestamos mucha atención a lo que comen nuestros hijos, pero en ocasiones nos olvidamos de la importancia de lo que beben. El calor, el constante movimiento de los pequeños y el hecho de que no sean aún capaces de controlar el mecanismo de la sed, les coloca en una situación vulnerable ante el riesgo de deshidratación.

Dependiendo de la edad del niño, las necesidades de agua son muy diferentes. Hasta los seis meses, la lactancia materna es suficiente y no hay que darles agua; pero a partir de los seis meses, cuando empiezan a comer sólido, hay que ofrecérsela. De los 1 a los 3 años, los niños deberían tomar cuatro vasos de agua al día, pero hay que tener en cuenta que no solo hablamos de agua propiamente dicha, sino también de aquella que se encuentra en los alimentos como la fruta, las verduras o las sopas. De los 4 a los 8 años, los niños deberían tomar en torno a un litro de agua. A partir de esa edad, la cantidad de agua necesaria varía mucho en función de la actividad deportiva que realicen, aunque por regla general, ronda los dos litros.

A la hora de darles agua a los niños también hay que tener en cuenta otros factores, como el clima. Un día caluroso en el que los pequeños sudan, necesitarán ingerir más agua, mientras que los días fríos no necesitarán tanta. Además, si el menor tiene diarrea, vómitos o fiebre aumentará la pérdida de agua por lo que deberíamos aumentar la cantidad.

Un niño no percibe la sensación de sed igual que un adulto, por lo que es responsabilidad de los padres mantenerlos hidratados. Si tu hijo no bebe mucha agua, prueba a ofrecérsela con una botella o un vaso en el que aparezcan sus dibujos animados preferidos. Otra opción para que tomen más agua, especialmente en verano es ofrecerles frutas que contengan mucho líquido, como sandía o melón o verduras como el tomate, el pepino o el calabacín. No se debe sustituir al agua por zumos o refrescos ya que no hidratan de la misma manera y además contienen muchos azúcares.