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Prevenir y tratar las otitis veraniegas en los niños

  • 21 agosto 2017


El calor y el agua son los responsables de favorecer esta infección que cada verano afecta a adultos y niños por igual, sin embargo los pequeños son más vulnerables a esta inflamación también conocida como otitis externa u otitis del nadador. Te damos algunos consejos para prevenirla y tratarla.

Los niños están más expuestos a las otitis porque, además de pasar mucho tiempo en el agua, donde campan a sus anchas gérmenes y bacterias; sus trompas de Eustaquio son más cortas y los agentes infecciosos llegan al oído medio con más facilidad. Con el calor, además, la piel que cubre el oído se altera, lo que favorece las condiciones para que se produzca la otitis. 

Los síntomas más habituales de este tipo de otitis son picor (una de las primeras señales que indica que hay una molestia), supuración de un líquido blanquecino de textura acuosa y dolor que aumenta si tocas o presionas la oreja del niño. Si la otitis es grave, puede incluso afectar a la audición. Lo primero que hay que hacer si se detecta que el niño puede tener una otitis es evitar que tenga contacto con el agua y a continuación llevarlo al pediatra. En general, la otitis externa se trata con gotas óticas que contienen antibióticos y analgésicos para tratar el dolor. En los casos en que la infección sea fuerte, se pueden administrar también antibióticos por vía oral.

Hay algunas recomendaciones que podemos seguir para tratar de prevenir la otitis en los niños:

  • No utilizar bastoncillos para limpiar las orejas. Pueden provocar pequeñas heridas que favorecen la entrada de bacterias.
  • Secarles bien las orejas después del baño con una toalla.
  • Si es frecuente que el niño padezca otitis externas, se aconsejar utilizar tapones para bañarse.
  • Si se puede que elegir, mejor el mar que la piscina. Es raro coger otitis externas con agua de mar.