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¿Qué está pasando con la leche cruda?

  • 3 octubre 2018

Analizamos qué está sucediendo con la leche cruda, un tema de actualidad que tiene sus ventajas y sus desventajas. Hay múltiples motivos sobre su consumo en las dos posiciones.

En nuestra sociedad, la mayor parte de la población aún mantiene un consumo cotidiano de leche, generalmente de vaca, pero también de oveja y cabra. Lo habitual es que se haga por costumbre y por sus beneficios en cuanto al aporte de calcio al organismo, aunque este aspecto esté siendo cuestionado en relación con la osteoporosis. Sin embargo, hay otra noticia que llama nuestra atención en la actualidad: el consumo de leche cruda.


Motivaciones para consumirla cruda

Los que están a favor de consumirla sin tratar esgrimen los siguientes argumentos:

- Antes de procesarla, contiene todos los ácidos grasos que se necesitan, muy necesarios en el metabolismo y las funciones cerebrales. Al procesarla se oxidan las grasas y ya no tienen dichos beneficios.

- En crudo contiene más de 60 enzimas beneficiosas para nuestro organismo. Al tratarla, gran parte de ellas se pierden, por lo que se pierden beneficios y se dificulta la digestión.

Minerales y vitaminas: calcio, magnesio, vitaminas A, C, D, K, E y las del complejo B se encuentran en gran número en la versión cruda y en muy poca cantidad en la versión pasteurizada o en la versión UHT.

- Las proteínas completas que contiene en crudo se ven afectadas por la pasteurización o la uperización, donde se eliminan, por lo menos, dos compuestos proteicos.

Razones para consumirla pasteurizada o uperizada

Hay quienes creen que su consumo en crudo tiene riesgos y es perjudicial y prefieren consumirla tratada por las siguientes razones:

- Ni la pasteurización ni la uperización reducen el valor nutricional de la leche.

- Tampoco estos tratamientos la hacen difícil de digerir. Consideran mitos las motivaciones del anterior grupo.

- Con el tratamiento se eliminan las bacterias perjudiciales, evitando enfermedades como: listeriosis, brucelosis o fiebre de Malta, salmonelosis y E-coli.

En definitiva, la controversia sobre la leche cruda sigue vigente y hay dos posturas muy bien definidas, cada una con distintos argumentos.