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Técnicas de relajación para niños

  • 16 noviembre 2017

La relajación es un estado de reposo y tranquilidad que pocas veces asociamos con la actividad de un niño. Aunque los pequeños están permanentemente jugando y corriendo, los momentos de relajación son necesarios para contribuir a su bienestar y ayudarles en el desarrollo de su inteligencia emocional.

No es fácil que un niño se relaje, pero existen distintas técnicas de relajación infantil que los adultos podemos enseñarles como si fueran un juego para que aprendan a tener momentos de tranquilidad. La relajación infantil tiene numerosos beneficios tanto a nivel físico como psicológico. En un niño, la relajación permite que este descanse, que se favorezca la capacidad de escuchar, que esté más receptivo y participativo, además, los estados de reposo potencian la concentración y la memoria.

Durante el primer año, la mejor forma de tranquilizar al bebé es a través del contacto con la madre o el padre. Hablarle en un tono suave o ponerle música relajante también contribuye a que el bebé se relaje. Podemos realizar un masaje después del baño o antes de dormir para inducirle al sueño. A partir de los tres años, ya podemos empezar con alguna actividad más estructurada. Uno de los métodos más utilizados en todo el mundo es el método de relajación de Jacobson que se basa en la contracción de los músculos para después relajarlos de manera progresiva; otra técnica muy empleada es la de Schultz, en la que se pide a los niños que se centren en zonas del cuerpo y que sientan que son muy pesados y poco a poco se vayan liberando de la carga. Cualquiera de estas técnicas se debe hacer con el niño tumbado, en un ambiente tranquilo, con temperatura agradable y si es posible, con música relajante.