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Consejos para elegir un entrenador personal

13 marzo 2017

Contratar los servicios de un entrenador o entrenadora personal es una práctica cada vez más habitual entre deportistas habituales que buscan llegar a un objetivo, pero también entre aquellos que hayan decidido ponerse en forma de manera puntual y no tienen un conocimiento sobre las diferentes disciplinas deportivas.

Si este es tu caso, hay algunas claves que debemos tener en cuenta a la hora de elegir a la persona que te acompañará durante tu entrenamiento.

Lo más importante es tener claro nuestro objetivo. A dónde queremos llegar a través del ejercicio. Esto determinará qué tipo de profesional será el mejor para nosotros. No es lo mismo querer perder tres o cuatro kilos de peso, prepararse para una media maratón o entrenar para un Ironman. Una vez lo tengamos claro, lo primero es concertar una entrevista con el entrenador para que nos explique cuál es su especialidad, plantearle todas las dudas y de paso saber si conectamos con él.

Consulta su currículum. Esta profesión está poco regulada en España y existe mucho intrusismo. Es importante que el entrenador personal acredite su titulación y pueda demostrar en qué disciplina está especializado o en qué ámbitos ha desarrollado su trayectoria. No hay que olvidar que estamos dejando nuestra salud en sus manos.

Pide referencias a amigos, conocidos u otros clientes que hayan trabajado antes con él. Sus opiniones son una buena garantía. Puedes hacer una clase de prueba antes de decidirte. Algunos entrenadores la ofrecen de forma gratuita.

Además de evaluar sus conocimientos teóricos y prácticos que serán la base de nuestro aprendizaje, debemos valorar si el entrenador está al día en las últimas tendencias deportivas y sabe aplicarlas al entrenamiento.  Un buen profesional innova y cambia las rutinas para que no caigamos en la monotonía y el ejercicio no se haga pesado. Es la clave para que avancemos sin darnos cuenta.

Un buen entrenador planificará tu entrenamiento durante el tiempo que hayáis acordado y nunca exigirá metas que no puedas conseguir y que podrían poner en peligro nuestra integridad física.  Lo importante es que el entrenador se adapte a tus necesidades, tus gustos y tus objetivos, ofreciéndote un programa personalizado y que supervise el ejercicio para corregir cualquier error.

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