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¿Cómo preparar a mi hijo ante la llegada de un hermano?

07 junio 2017

La llegada de un nuevo miembro a la familia no siempre es una situación fácil para un niño que hasta el momento es el centro de todas las atenciones. Hay que preparar al futuro hermano mayor ante la posible situación que pueda vivir, haciéndole partícipe del proceso y siendo comprensivos ante los celos que puedan surgir e interpretarlos como algo completamente natural.

La llegada de un nuevo hermanito es un cambio importante para la familia, pero sobre todo para el niño que a partir de ese momento tendrá que compartir el cariño y la atención de los padres con otro nuevo miembro. No siempre es fácil. Los cambios que suponen un nuevo bebé pueden ser difíciles de sobrellevar para el niño que pasa a ser el “rey destronado”. Es normal que el hermano mayor tenga celos, llame la atención con rabietas y sienta resentimiento ante el recién llegado. Para que la nueva situación sea lo más fácil posible, los expertos recomiendan seguir algunas pautas:

  • Comunicarle la noticia durante el embarazo. Deben ser los padres los que se lo digan, no terceras personas. Hay que decírselo sin rodeos pero adaptando el lenguaje a la edad y la madurez del niño. No es lo mismo que tenga dos que diez años.
  • Hacerle partícipe de los preparativos para que se sienta integrado. Puede ayudarte en las compras o en la elección de alguna de las cosas del cuarto del bebé.
  • Hay que entender los celos como algo completamente normal y ayudar al niño a expresar sus sentimientos una vez el bebé esté en casa.
  • Prever los cambios importantes del niño para que no coincidan con la llegada del bebé. Los cambios en las rutinas suelen afectar mucho a los pequeños. Debemos intentar que cambios importantes como quitarle el pañal o el chupete, dejar de darle el pecho o entrar en la guardería no coincidan en el tiempo con la llegada del hermanito.
  • Pedirle a nuestros familiares que cuando vayan a ver al nuevo integrante de la familia, también reparen en el hijo mayor.

  • Sacar un poco de tiempo al día para dedicárselo en exclusiva al primogénito. El proceso de adaptación no es sencillo y nuestro hijo necesitará más que nunca el cariño de la madre.

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